Rafael Nadal no estará por séptima vez en las semifinales del Open de Australia y pierde la primera ocasión de igualar el récord histórico de 20 ‘Grand Slam’ que seguirá en posesión de Roger Federer.

La culpa no la tiene él sino un Dominic Thiem que jugó este miércoles como una maquina de precisión hasta cerrar un tanteo favorable de 7-6(3), 7-6(4), 4-6 y 7-6(6). Levantaría dos pelotas de eliminación con 6-4: derecha a la red Dominic y tiro fuera. No podría con la tercera.

Thiem ganaba su estreno con el saque en blanco y repetiría con el segundo. Parecía tener más el control de la situación. El austriaco se fabricó la primera opción de rotura en el quinto juego. La salvaría el número uno con un certero servicio.

Pasado el primer momento de máxima presión, el balear dio un paso adelante. Su rival lo hacía casi todo, para lo bueno y para lo malo. Después de 23 minutos, Nadal ganó un punto al resto. Fue con una derecha paralela .

Más vale maña que fuerza. Nadal hizo el ‘break’ en el que se llama juego decisivo, el séptimo. Un globo que cayó con nieve le dio la primera renta en el marcador. Consumó la rotura en blanco

Rafa, como mínimo, se había asegurado la muerte súbita a pesar de sentirse dominado por la contundencia de los misiles de su adversario. Se llegaba a esa situación cuando se cumplía una hora desde el inicio de las hostilidades.

A pesar del triunfo parcial de Thiem acudió rápidamente a la juez de silla para pedir la presencia del fisioterapeuta. Finalmente no le necesitó. Es que el ritmo de los intercambios estaba siendo brutal. Faltaba por ver si el austriaco sería capaz de aguantar esa intensidad. Era seguro que Nadal sí lo haría.

El balear, que se había dejado el segundo set en el torneo tras el de Nick Kyrgios en la ronda anterior, paró el duelo por un minuto para atarse bien las zapatillas. De tanto correr de un lado al otro de la pista se le habían desajustado.

Contra las cuerdas

Todo parecía destinado a otro ‘tie break’. Sólo lo podía evitar el quinto favorito del cuadro, que dispuso de pelota para anotarse la segunda manga. Nadal podría hacer frente a ese nuevo inconveniente con un saque y una derecha. En siete puntos se podía decidir el ganador si era Thiem el vencedor del parcial.

Lo que pasa es que Thiem ya sabía lo que era desperdiciar una ventaja de tal magnitud. Pasó, por ejemplo, hace tres años, en los octavos del Abierto de los Estados Unidos contra Juan Martín Del Potro. El austriaco, cuyo físico está moldeado por Duglas Cordero, ganaba todos los puntos largo .

El español pedía que secaran la superficie pero nadie le hacía caso y lo tenía que hacer él con la suela de sus zapatillas. No se iba a rendir tan fácilmente. Había pedido que le encordaran más raquetas con la esperanza de que el duelo se alargara. Thiem rompió en la cuarta manga y Rafa iba a remolque hasta que rompió en el décimo asalto cuando restaba para no ser derrotado. Una doble falta del rival le abrió las puertas de la esperanza. Empataría a cinco e incluso tomaría la delantera. Se aseguraba el tercer ‘tie break’ .